Hace muchos años, algunas civilizaciones europeas incluían sal en sus rituales para purificar sus cuerpos y el alma. También la utilizaron en ceremonias religiosas, para curaciones y desinfecciones de heridas producidas en batallas, y cientos de usos inimaginables en estos días.

Hoy la industria alimenticia ha incorporado avances en tecnología que le permiten desarrollar sal para usos culinarios determinados, dependiendo el tamaño de sus granos o combinada con especias y condimentos, innovado también en formatos y diseños de envases que responden a las necesidades del consumidor actual. En otras industrias, se ocupa como complemento de procesos productivos de telas, conservas, cueros, así como también para la mantención adecuada de caminos, maquinarias y crianza de animales, entre otros. Son cientos de años los que construyen la historia de tan noble alimento de sólo tres letras: “sal”.

Durante siglos la sal ha ocupado un lugar privilegiado en nuestra historia. En la antigüedad fue tan valorada que incluso fue utilizada como forma de pago, desde donde proviene el término “salario”.

La sal no sólo influyó en la vida política y económica de la humanidad. Existieron civilizaciones europeas que incluyeron sal en sus rituales para purificar sus cuerpos y el alma, también se utilizó en ceremonias religiosas, curaciones y desinfecciones de heridas producidas en batallas, y cientos de usos inimaginables en estos días.

Hoy la industria alimenticia ha incorporado avances en tecnología que le permiten desarrollar sal para usos culinarios determinados, dependiendo el tamaño de sus granos o combinada con especias y condimentos. Asimismo, hemos sido testigos de innumerables formatos y diseños de envases que responden a las necesidades del consumidor actual. En otras industrias, se ocupa como complemento de procesos productivos de telas, conservas, cueros, así como también para la mantención adecuada.